La pintura más perturbadora

Algunos contendientes fuertes a la pintura más aterradora de la historia son: El Juicio de Cambises de Gérard David, El Infierno de Bosch, la “Pesadilla” de Heinrich Füssli.

Sin embargo, sólo hay una pintura que realmente parece perturbadora; Saturno comiéndose a su hijo de Francisco Goya.

Pintura, Saturno comiéndose a su hijo - Francisco Goya
Saturno comiéndose a su hijo – Francisco Goya

Es la interpretación del pintor de la historia mitológica del titán Cronos, que después de quitarle el poder a su padre le dieron la profecía que uno de sus hijos le haría lo mismo. Para prevenirlo, cada vez que su esposa tenía un hijo se lo comía.

Sin embargo su esposa ocultó a su último hijo “ZEUS” que al final cumplió la profecía, mandó al exilio a Cronos y terminó el reinado de los titanes.

Goya cambia elementos del mito, originalmente Cronos se comía a sus hijos tragándoselos por completo, de hecho, continúan vivos en su estómago.

Goya lo interpreta de una forma más cruenta, sin belleza. Cronos aparece con una cara horrorizada y loca de un monstruo como si lo descubrieras con una antorcha en la obscuridad. Ya comió la cabeza de su hijo y está masticando el brazo y dorso. Su cuerpo está torcido. Sus manos se insertan en la columna de su hijo. Si nos fijamos este hijo no es un niño, es un hombre crecido.

Pero todo lo anterior no es lo más perturbador, si no CUANDO Y DONDE se encontró este cuadro.

Goya compró una propiedad en las afueras de Madrid llamada la quinta del sordo. Una extraña coincidencia puesto que el mismo se estaba quedando sordo. Durante este periodo pinto 14 murales conocidos como las pinturas negras, todos ellos pintados sobre las paredes de su casa.

Saturno comiéndose a su hijo… se encontraba en el comedor. Goya nunca mencionó esta obras y no era su intención que nadie las viera. ¿Por qué Goya creó estas obras tan pesimistas en la soledad de su hogar?

Goya creció en Zaragoza, en una familia de clase media. Fue un niño alegre mientras estudiaba pintura en Madrid y Roma. Su primer trabajo fue crear tapices para adornar los palacios. Estos tapices son rococos, alegres.

Eventualmente se convirtió en el pintor de la corte para Carlos IV, en 1793 una enfermedad dejó sordo a Goya y aunque seguía tomando pedidos de la corte, esta enfermedad fue un cambio obscuro en su arte.

En “los caprichos” muestra una España trágica y Cómica, el ve a su país que se sume en la oscuridad fuera de la modernidad con un rey oculto y la gente es supersticiosa y demasiado estúpida para saber lo que necesitan.

Todo esto se puede apreciar en “El sueño de la razón produce monstruos”.

En los siguientes años la situación empeoró para España; Napoleón invadió el país y masacró a quién se resistía. Goya fue testigo de todo esto y lo afectó mucho. Su pintura “El 3 de mayo en Madrid” plasma toda la locura del momento, pura fuerza bruta.

Pasaron 5 años hasta que España ganó su libertad. Goya se retiró; descorazonado por un país que vio crecer en la iluminación de las ciencias y como se retiraba nuevamente después de la guerra a la autocracia y la ignorancia.

Empezó a pintar pesadillas en su casa, en una de ellas, un padre se come a su hijo.

Hay muchas formas de interpretar esta pintura, tal vez trataba de exorcizar sus demonios o los de su país o tal vez solo intentaba reproducir de la manera más fehaciente esta faceta terrorífica de la naturaleza humana.

Estas pinturas cambiaron la historia del arte, pero lo más asombroso es que a Goya no le interesaba. El no pintó esta obras para que nadie las viera o analizara. Solo para que el lo viera en su comedor.

 

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