Trabajando en la era de la distracción

¿Te resulta difícil concentrarte? ¿A menudo te frustras después de sumergirte en una escapada en Internet solo para descubrir que han pasado horas sin hacer nada?

No estás solo en tu dilema. En el siguiente gráfico de Tendencias de Google, muestra el número de personas que buscan «concentrarse» en Google de 2004 a 2019.

Gráfica búsqueda concentrarse

La digitalización y la era del internet han moldeado drásticamente nuestro mundo y la forma en que vivimos y trabajamos, lo cual complica concentrarse en las labores.

Recuerdo cuando las oficinas de Gobierno contaban con 20 secretarias escribiendo en máquinas de escribir mecánicas todas a la vez. Hoy en día podemos enviar correos electrónicos desde nuestros teléfonos sobre la marcha o tener una videoconferencia en cualquier parte del mundo.

La disponibilidad de información y la velocidad de comunicación nunca ha sido tan grande. Pero estos cambios traen consigo una parte negativa, nuestra concentración está disminuyendo.

Con todo el mundo a nuestro alcance, hemos entrado en una era de distracción. El Ser humano promedio pasa más de 4 horas al día en su teléfono y cerca de 11 horas al día frente a una pantalla.

La evolución en nuestra contra

Cuando el ser humano se encontraba cazando para sobrevivir tuvo que desarrollar sentidos visuales y auditivos que le permitieran estar alerta a cualquier peligro para poder evaluar y cazar presas. Estas capacidades provocan que el hombre necesita estímulos visuales, por eso el arte, el cine, la televisión forman parte de nuestras vidas.

Esto en una gran ventaja evolutiva, excepto cuando es puesta en nuestra contra. Las compañías de redes sociales particularmente tienen psicólogos que les ayudan a desarrollar las aplicaciones para que hagan provecho de estas cualidades evolutivas del hombre nos provocan una “adicción”.

Poder concentrarse ahora significa luchar contra todas las demás tareas, tweets, zumbidos, mensajes, alertas y personas que compiten por tu atención. La tecnología tiene muchos beneficios, pero la realidad es que también nos ha dejado a muchos desplazándose sin pensar, cambiando entre docenas de pestañas y luchando por enfocar y mantener nuestra atención el tiempo suficiente para completar la tarea en cuestión.

Aza Raskin, ex empleado de Mozilla y Jawbone comentó para la BBC:

Es como si estuvieran tomando cocaína conductual y simplemente rociándola por toda su interfaz y eso es lo que lo mantiene para regresar una y otra vez.

Detrás de cada pantalla de su teléfono, generalmente hay literalmente como un millar de ingenieros que han trabajado en esto para intentar que sea lo más adictivo posible.

En 2006, el propio Raskin, un ingeniero de tecnología líder, diseñó el desplazamiento infinito, una de las características de muchas aplicaciones que ahora se considera altamente adictivo. En ese momento, estaba trabajando para Humanized, una consultora de interfaz de usuario de computadora.

¿Cómo concentrarse y recuperar la atención?

Hay muchos autores que están atacando este problema para concentrarse, muchos de ellos son ingenieros que trabajaban en estas compañías como Tristan Harris, antiguo diseñador persuasión de Google, que ha emprendido una cruzada para advertir sobre cómo las redes sociales y la tecnología:

están secuestrando nuestras mentes y nuestro tiempo

Sin embargo en mi vida profesional uno de los mejores autores que he encontrado con ejemplos que realmente se pueden poner en práctica es Carl Newport.

Antes de cumplir 30 años, Cal Newport completó su doctorado, fue autor de tres libros y publicó docenas de artículos revisados por pares universitarios.

En su best Seller DEEP WORK, analiza esta problemática a fondo. De este libro podemos rescatar los siguientes puntos prácticos para aplicar ya:

Abúrrete.

La concentración es una habilidad que debe ser entrenada. Al igual que los atletas que deben cuidar sus cuerpos fuera de sus sesiones de entrenamiento, deberá cuidar su concentración. Si, a lo largo de tu vida cotidiana, cedes ante las distracciones ante el más mínimo indicio de aburrimiento, tendrás dificultades para desarrollar el tipo de concentración intensa necesaria para el trabajo profundo.

Peor aún, literalmente entrenarás tu cerebro para distraerte. ¿El resultado? Te conectarán para distraerte una y otra vez, incluso si quieres concentrarte y trabajar profundamente.

¿La solución? Abraza el aburrimiento. Deja de revisar tu bandeja de entrada o mirar tu teléfono en cada oportunidad que tengas. Entrena tu habilidad para resistir las distracciones.

Observa cómo cada vez que te frustras en el trabajo o te aburres o quieres evitar una tarea corres a youtube o Facebook. Toma nota mental cada vez que lo haces.

Olvida de las redes sociales.

Las redes sociales son el mejor ejemplo de una vida superficial. Como señala Cal, solo porque ofrece un pequeño beneficio, no significa que valga la pena el tiempo que le damos.

Simplemente no puede trabajar profundamente si siente la necesidad de conectarse a las redes sociales cada dos minutos. Debido a su naturaleza adictiva, las redes sociales y la vida profunda no van bien juntas.

Limita el trabajo superficial.

El trabajo superficial se refiere a responder correos electrónicos, hacer llamadas telefónicas, asistir a reuniones y otras tareas inevitables pero en última instancia de poco valor.

Si te tomas en serio el trabajo profundo, debes drenar este tipo de labores; debes programar el tiempo para el trabajo profundo y dedicar el menor tiempo posible al trabajo superficial.

No permitas que el trabajo superficial se interponga al trabajo profundo.

Usa rutinas.

Si de repente decides, por ejemplo, en medio de una tarde distraída que pasa navegando por la Web, cambiar tu atención a una tarea cognitivamente exigente, se basará en gran medida en tu fuerza de voluntad finita.

Tales intentos, por lo tanto, fracasarán con frecuencia. Por otro lado, si usas rutinas y rituales inteligentes, tal vez un tiempo establecido y un lugar tranquilo utilizado para sus tareas profundas cada tarde, necesitarás mucha menos fuerza de voluntad para comenzar y continuar. A la larga, por lo tanto, tendrás éxito con estos esfuerzos profundos con mucha más frecuencia.

Trabajar profundamente en un mundo que constantemente nos empuja hacia un trabajo superficial es difícil.

Para lograr concentrarse, necesitamos crear rituales y rutinas diseñados para minimizar la cantidad de fuerza de voluntad necesaria para hacer la transición y mantener un bloque de concentración ininterrumpida.

Este tipo de esfuerzos no son para todos. Para la mayoría de las personas, es demasiado trabajo y demasiada molestia. Mucho más fácil ceder a las comodidades del ajetreo artificial. Mucho más fácil perder el tiempo en las redes sociales. Mucho más fácil de ocuparse con tareas superficiales. Mucho más fácil ceder a las tentaciones cada vez que surgen.

Sin embargo, si te tomas en serio maximizar tu productividad, desplegar tu mente a su máxima capacidad y hacer grandes cosas, entonces me temo que no hay otra forma (y no mejor) que perseguir la vida profunda.

La capacidad de concentrarse cada vez es más VALIOSA.

La capacidad de realizar trabajo concentrado se está volviendo cada vez más rara exactamente al mismo tiempo que se está volviendo cada vez más valiosa en nuestra economía. Como consecuencia, los pocos que cultivan esta habilidad, y luego la convierten en el núcleo de su vida laboral, tendrán una ventaja competitiva.

Quisiera terminar con la misma frase que Cal Newport termina su libro con una cita del escritor Winifred Gallagher:

«Viviré la vida enfocado, porque es el mejor tipo que existe».

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