Datos revelados por Consulta Mitofsky indican que el 15 por ciento de los mexicanos no necesita decir malas palabras para comunicarse con los demás; sin embargo, un mexicano dice en promedio 20 groserías en una conversación del día a día ademas de que “Decir malas palabras mejora la salud”.

Decir malas palabras mejora la salud

Según el estudio comenta que el momento en que se presenta para pronunciarlas es durante la convivencia con los amigos que representan un 63%,  seguido por decirlas en horas laborales que representan el 36% y por ultimo en pareja ya sea en una charla normal o discutiendo se ve reflejada en un 34% de nuestra población.

Pero la pregunta es ¿Estas son exclusivas de la gente con muy poca o ninguna educación? ¿Es muestra de un leguaje pobre? y, de ser así y por mucho más, vendrían siendo despreciadas por el resto de la sociedad, literatura y ni que hablar de la ciencia.

 

“Las mujeres son las que menos dicen groserías y la gente de clase trabajadora es la que más las utiliza”
— Richard Stephens

 

Richard Stephens y Claudia Umland, psicólogos de la Universidad de Keele, Inglaterra, revelaron que decir malas palabras alivia más rápidamente el dolor.

A decir de los expertos, pronunciar palabras altisonantes altera el estado de ánimo y reduce la irritación, además de que la cantidad y simpatía hacia el uso de éstas depende del género y el estatus de las personas.

En una entrevista realizada posterior a sus experimentos realizados en el  2011, este respondió:

¿Últimamente qué ha descubierto en emplear maldiciones?

– Hemos demostrado que maldecir es una forma de lenguaje emocional, un modo de expresión más demostrativo. Nuestra última prueba señaló cómo la agresión también puede ayudar a aliviar el dolor. Unos voluntarios jugaron videojuegos violentos y otros simuladores de golf, y después vi cuánto tiempo ellos podrían mantener sus manos en el hielo. Las manos de los voluntarios que jugaron videojuegos agresivos permanecieron más tiempo en comparación con los otros.

¿Cuáles son los efectos de maldecir?

– Alivia el dolor, pero potencialmente disminuye el estrés. Un investigador encontró que decir palabras altisonantes altera el estado de ánimo y reduce la irritación. El grupo de investigación analizó si ser emocional puede ayudar a decir malas palabras, lo cual probamos con un test de fluidez de cuántas palabras los voluntarios podrían decir en un minuto.

Así que, ¿quiénes son los mejores maldiciendo?     

– Sabemos que algunas personas son más fluidas que otras. También analizamos el género, la edad, la clase social etcétera. Las mujeres son las que menos dicen groserías y la gente de clase trabajadora es la que más las utiliza.

¿Cuántas veces debemos maldecir para obtener mayores beneficios?

– No hay ningún manual. No sé si podría haber una cantidad diaria recomendada.

¿La sociedad necesitaría aceptar nuestro derecho a maldecir en lugares poco recurrentes, es decir, en la iglesia, la escuela, etcétera?

– Creo que las actitudes están cambiando, ya que no habría podido investigar esto, sino hace poco. A nadie le gusta maldecir cuando hay niños presentes, pero es razonable sugerir que lo hacemos cuando lo necesitamos. En la actualidad, la situación ha cambiado.

 

Algo que es muy cierto y no hay que pasar por desapercibido es que todos decimos groserías, liberan, es catártico, pero hay que decirlas con gracia. Ocuparlas es analgésico, baja el estrés y libera endorfinas; pero hay que utilizarlas como una expresión, no como un lenguaje.

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El Autor

Salvador Ordoñez

Salvador Ordoñez